¿Qué tal un micorrrelato?

Vamos a divertirnos, amigos.

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ajedrez conmigo

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31 Comentarios »

  1. EL JUEGO/ Desde lo alto de la torre, el Rey y la Reina miran el campo de batalla. La lucha fue terrible, la mitad del ejército cayó, pero el Reino permanece. Los ojos de la Reina se vuelven agua salada ante la visión de los charcos de sangre y los cuerpos muertos. Abajo, un grupo de frailes se apresuran a dar la última bendición a los que están muriendo…

    —Es hora de su medicación.

    La escena es interrumpida por la enfermera en turno, quien derrama una cascada de absurdas pildoritas de colores en la mano temblorosa de Artemio.

    —Le hemos dicho que no se quite la ropa. ¿Dónde dejó su camisa? ¡Guarde ese juego!, están prohibidos en los cuartos, ya lo sabe.

    El Rey, la Reina, los Peones, la Torre… todo cae en el interior de la caja de madera; arropados suavemente en el forro de terciopelo, dormirán hasta que en la casa de locos haya espacio para la cordura despiadada del ajedrez. https://tigrillasblog.wordpress.com/

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  2. El reto no era ganar la partida. Ni un sólo instante podría mirar al espejo. No podría observar a su adversario. Sólo el tablero. No importaba quien moviera las fichas. Él debería jugar en aquel extraño escenario en dónde todos los observaban. Nadie conocía al contrincante. Un movimiento tras otro. Cuando levantó la vista y miró al frente vio su reflejo. Estaba muerto.

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  3. Bienvenidos al Torneo de los Perdedores, dónde pase lo que pase ¡Alguien sale lastimado!
    Nuestro protagonista de hoy, el “Individuo promedio”, enfrenta a su mayor desafío hasta la fecha.
    Mientras el Individuo Promedio está buscando satisfacción en sus logros profesionales, el oponente mantiene la estrategia del reflejo, buscando la felicidad en un vicio.
    Nuestro protagonista no consigue concluir sus proyectos a tiempo. ¡Pero decide disfrutar el vicio! ¡Que arriesgada movida! El oponente responde con culpa y… ¡Tenemos un ciclo de autocompasión! ¿Es este el fin de la competencia?
    Vamos a unos comerciales y en un segundo volvemos con el enfrentamiento de ¡¡¡¡El Individuo Promedio contra Éeeel Miiismo!!!!

    Una versión un poco más larga: https://tyess.wordpress.com/2020/08/16/el-oponente-perfecto/

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  4. Abrumado por el vacío dejado por su último desamor, Andrés decidió batirse contra él mismo en una partida de ajedrez. Atrás del tablero puso un espejo que lo cubriera de cuerpo entero y quedó viendo la expresión imitadora de aquel hombre cuyo rostro se fue haciendo más insoportable. Cuando sintió que la angustia cedía, Andrés pensó que ya era suficiente; pero cuando se levantó, el hombre del otro lado quedó sentado, ensimismado en la jugada, como anticipándose a una vida que Andrés ya no estaba en voluntad de seguir viviendo.

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  5. «¿Acaso es la vida nada más que una eterna batalla que se libra sin tregua entre el bien y el mal?», me pregunté. Fui a buscar respuestas dentro de mí mismo, y al ver mi reflejo en el tiempo hallé horrorizado que esa batalla comenzaba conmigo y dentro de mí… en todos nosotros; y que no éramos lo que habíamos pensado siempre. Descubrí que nos habíamos estado engañando a con la milenaria melosidad de la querencia que anula a la razón.

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  6. Nada más ver la foto, en aquella sórdida exposición, el nombre de Akiba Rubinstein acudió a su memoria. El sonido de la suite inglesa nº2 de Bach anestesiaba de alguna forma su ansiedad mientras el pianista la observaba desde el fondo de la sala. El vacío volvía a crecer en su interior y la música le ayudaba a llenar ese vacío, a satisfacer su necesidad de autodestruirse. El resto de los asistentes pasaban delante de la foto sin inmutarse ignorando también al pianista que seguía con su recital para almas enfermas. Aquello le hacía sentir como si protagonizara una novela de Céline y tuviera la necesidad de emprender su propio “viaje al fin de la noche”.

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  7. Encaré la partida de la forma más inocente, con mis fichas inmaculadas de malicia. Eras mi mejor amigo y yo jugaba sin tensión. Sin embargo, tú iniciaste el juego sacrificando un peón en un gambito impostor. Yo caí en la trampa y mis fichas fueron volando a la caja, una tras otra, desprotegiendo temerariamente el flanco de la Reina. Cuando quise darme cuenta, ya me la habías robado. El juego perdió interés para mí y rendí impotente al monarca. Te marchaste con el más preciado de mis tesoros y yo quedé sumido en la absoluta soledad. Desde entonces, cada mañana, juego solo ante el espejo para contemplar la faz del más iluso de los amantes.

    https://elperegrinodecasiopea.com/

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  8. Una tarde tras otra colocaba, con cuidado, las fichas sobre el tablero. La mirada perdida en el infinito de su reflejo, añorando aquellos ojos que le devolvían una sonrisa tras cada movimiento. Repitió aquel ritual durante más de treinta años; los mismos desde que ella se había ido. Cierto día, residiendo en el hospicio, alguien le preguntó por qué permutaba la posición del rey y reina blancas. Él respondió:
    —El lugar de honor siempre será para ella; mi reina.
    (https://buhardilladetristan.com/)

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  9. Cada mañana, apenas salía de la cama, empezaba una nueva partida de ajedrez. Se sentaba en la simplona mesa de la habitación enmarañada y gris de su mente, y se enfrentaba a insidiosos contrincantes: inseguridades, miedos, pensamientos autodestructivos, rencores y oscuros deseos.
    A los que ponía en jaque se marchaban, pero siempre venían nuevos. Con los años entendió que aquel juego duraría toda la vida.

    Saludos,

    (https://mundorelatos.net/) 😀

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  10. La vida es una partida de ajedrez contra nosotros mismos. Hay veces que jugamos con las fichas blancas y, en otras ocasiones, nos pasamos al lado oscuro para saltarnos las reglas establecidas. Al final del camino nos damos cuenta de que cada movimiento ha sido un capítulo de nuestra existencia, con decisiones acertadas o equivocadas, y nos conformamos ya no con ganar; simplemente con hacerle tablas al destino.
    Saludos, (https://jmvanjav.wordpress.com/) 🥂🖐

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