Cuento corto: Las tarjetas de la abstinencia

Con gran gusto les compartiré durante las siguientes semanas, el maravilloso resultado del MÓDULO DOS correspondiente a CUENTO CORTO. Continuamos con el de ALESSANDRA VARGAS.

No olviden dejarme sus comentarios.

—¿Por qué lo hiciste Lily? Me preguntó mi mamá con su típica mirada de decepción, mientras me arregla el collar del vestido. Odio este vestido, odio su tono frágil porque está fabricado, odio que sabe la respuesta, pero no la quiere aceptar. Creo que una parte de ella, espera que le responda una mentira, que le diga: -soy inocente, yo no hice nada-, aun así ambas sabemos la verdad; pero es lo que tengo que responderle para seguir con su juego de familia perfecta. Hacernos wey es la manera de seguir con la idea de felicidad, que tiene mi papá, la “felicidad” que mi mamá ahora sigue, porque Dios perdone tener opiniones diferentes, al hombre de la casa.

Estoy cansada de esto, pero ser adulto significa mentir para ser feliz, ser sumiso a alguien o una idea. Estoy a punto de decirle a mi mamá lo que quiere oír, pero escucho a mi hermano gritar: -éstas tarjetas qué-, no puede haberlas encontrado estaban muy escondidas pienso en pánico. -Oye papá cuantas veces te tengo que decir, que para eso está el internet-. Es imposible que las encontrara, estaban escondidas en mi cuarto… Mi mamá creo que ella asumió que se las robé a mi papá. Veo en el espejo como mi hermano se acerca al bote de basura y las tira. En esta casa no puedes tener secretos, ya estoy harta de mentiras, quito la mano de mi mamá y la veo a los ojos. Quiero que vea las consecuencias de la ilusión que me forzó: -Lo hice porque me mataron mi inocencia primero-. Todo comenzó y acabó con una pregunta.

-¿Cuál es el mejor método anticonceptivo?- me preguntó la maestra, con su tono nasal y condescendiente.

Todos en el salón me voltearon a ver, mientras entraba en pánico. Odio la atención, había unos niños riéndose y unas niñas susurrando: -con su cara, dudo que necesite uno-; el bullying de las mujeres es el peor, porque hay verdad detrás de cada oración. Un niño se ríe por inmaduro, una niña se ríe porque eres patética.

-¿Condones?- Respondí y espero que sea la respuesta, porque esos son los que mi hermano usa.

-No-… Responde la maestra.

Todos las voltean a ver con confusión, incluyéndome: -El mejor método es muy sencillo… abstinencia-. Dice la maestra con una sonrisa arrogante.

-No tiene sentido que ella diga eso si está embarazada.- Me susurra Lucy mi mejor amiga al oído, suelto una pequeña risa baja pero lo fuerte suficiente para que mi maestra me mire con enojo.

-¿Como la Virgen María?- Le pregunta Virginia.

Virginia es la niña que todas le tenemos celos, pero es imposible odiar. Si fuéramos plantas, ella sería como un girasol y yo sería el pasto a su alrededor que podan.

-Sí Virginia, tal como dice la biblia…- responde la maestra olvidando que me reí.

-¿Qué cómodo no?- Me dice Lucy con un tono sarcástico.

-¿Qué cosa?- Le pregunto confundida.

-Ser la “niña bien” que no hace nada mal-, dice Lucy ahora con un tono enojado

No veo porque es algo malo, le respondo a Lucí, ella tiene este habito de creerse mejor que todas solo porque le llego el periodo y le crecieron los pechos antes.

Porque es obvio que está fingiendo esta imagen de “la inocente, niña bien”, -las más calladitas son las peores.- Dice Lucy, en ese momento no entendía a qué se refería Lucy, pero al final del día las acciones, hablan más que las palabras.

Apenas se acaba la última clase del día y Lucy me pregunta:

-¿Hoy va a pasar tu hermano por ti?-, lo pregunta con la misma cara, que hace un niño que quiere dulces. No sé qué tan tonta creen que soy ella y mi hermano. Tendría que estar ciega para no ver que traen algo, no sé porque mi hermano no sale con alguien de prepa de su edad, hace un mes que cumplió los 18.

-Sí, hablando de ya llegó-, -¿Quieres que te de ride?-, no le pregunto porque quiera, mi hermano me regaña si no la invito.

-¡Si!- Lo grita suficientemente fuerte para que todos volteen a vernos. 

-Digo, si no es mucho problema… por favor-, lo dice avergonzada intentando regresar a su imagen de madura.

Nos acercamos al carro y mi hermano me ve con la mirada de asco que le da a las popós de mi perro, luego ve que Lucy me acompaña y cambia su expresión a una feliz. Que le cuesta ser menos obvio, me acerco a sentarme de copiloto, pero mi hermano me ve casi casi con intenciones de matarme si lo hago, me voy para atrás y le ofrezco el copiloto a Lucy. Para hacerle espacio, me avienta su mochila, no es como que sea la primera vez que lo hace, al caerme en las piernas el tonto la tenía abierta y cae todo lo de adentro.

-¿Qué esperas? Recógelo-, me dice como si fuera mi responsabilidad tener ordenado su carro. Al recogerlo, veo la caja de condones, -¿Cuántas tiene este hombre?-, y que robo le hicieron “Extra grande”, lo único grande que tiene es su ego. No es que me guste saber esto, pero marca con un sharpie mi regla.

Para el carro de la nada y me dice:

-Bájate, me acabo de acordar que le tengo que ayudar con la tarea a Lucy-, me lo dice casi riendo.

¿Qué tarea? si Lucy y yo no tenemos nada para mañana. Enserio ¿este hombre es el futuro de la empresa familiar? Acaso no sabe que Lucy y yo estamos en el mismo salón. Pero mejor me bajo no gano nada reclamándole, Lucy realmente pierde la razón cuando está enamorada.

Me bajo y en el camino veo a Virginia, se ve diferente… más grande, trae un maquillaje bien pesado y un vestido corto, la intento saludar, pero me quedo en shock. Está entrando a un bar… ésta no puede ser Virginia ¿De dónde sacó una identificación falsa? Perdida en el pensamiento, no veo que me está siguiendo un hombre, no puede ser, tal vez vamos en el mismo camino doy una vuelta espontánea y el hombre también la da. Apresuro mi paso pero el también, veo que se resbala con algo, este es el momento perfecto para correr, pierdo al hombre y también el aire, este tipo de cosas solo las veo en la televisión nunca pensé que me fuera a pasar a mí, que raro, ¿será que quería dinero? Al estar pensando veo algo en el piso cerca de mi casa, es una tarjeta, pero tiene una imagen que, bueno mejor no la describo. Este tipo de cosas es mejor evitarlas, entonces ¿porque aún la tengo llegando a mi casa?

-¿Por qué llegas tan tarde?- Me pregunta mi mamá, escondo por reflejo la carta en mi bolsillo, ¿por qué no la tiro o le explico a mi mamá que la vi en el camino?, ¿qué tiene esta tarjeta que no la quiero tirar?, estaba en el piso y aun así la traigo.

-Vine caminando, porque Raúl tuvo una emergencia-, lo digo mientras subo lentamente las escaleras. ¿Por qué ando haciendo tanto por una tarjeta?, -Bueno, si es todo voy a mi cuarto a hacer tarea-.

-¿No quieres comer?- Me pregunta mi mamá, aun no sé por qué una pregunta que debería de sonar genuina, suena tan falsa saliendo de ella.

-No, gracias- digo mientras corro hacia mi cuarto, ¿que espero lograr con esto? al final, Lucy y yo mentimos sobre tener tarea, supongo que por algo somos amigas. Nos juzgamos, pero somos iguales. Esta tarjeta me tiene llena de preguntas, ¿Por qué estaba en el piso?, ¿De quién era?, ¿Por qué me estoy arriesgando por esta carta? creo que me gusta el tener control de un secreto.

-Yo te voy a llevar hoy- me dice mi papá mientras desayuno. Cuando acabes, vienes a la troca. Un huevo con jamón, no importa cuánto le diga a mi mamá, que no me gusta el huevo me lo sigue dando. Veo como mi papá se va y le doy el desayuno a mi perro, así no se desperdicia, de igual manera lo hubiera vomitado.

En el camino no hablamos mi papá y yo, no es raro que no hablemos, nunca nos vemos y mi mamá es muy controladora de los temas, que podemos hablar en las comidas familiares. Se podría decir que estamos recreando la última cena. La cosa es que aquí todos somos Judas, aparte ¿qué le voy a decir?, ¿tengo un hobby últimamente de buscar tarjetas en el piso?

-¿Tu hermano si te está recogiendo?- Me pregunta mi papá, será que sabe algo.

-Sí, ¿Por qué la pregunta?- Le tengo que mentir, no porque le tenga miedo a mi papá, pero sé que mi hermano sí. Aparte no es mentira, sí me recoge, sólo no me lleva siempre a la casa.

-Por qué me enteré, que el otro día llegaste caminando-, -sé cómo puede ser tu hermano, sólo piensa en él-. -Es algo, que tu mamá no supo educar en él-, lo dice mi papá con decepción. No sé, si él no sabe, que ser padre es trabajo de dos.

-De igual manera, asegúrate de no irte caminando estos días, ha habido muchos secuestros últimamente-.

-Okey-, le respondo, ¿por qué me lo dice a mí y no a mi hermano?, yo no soy la que maneja, culpa a la abandonada supongo.

Llego temprano a la escuela y entro por la segunda puerta, la que siempre evito. Las escaleras cuando las subes, enseñan todo, no sería tan incómodo para mí, si en esta escuela no fuera obligatorio usar falda. Bueno de igual manera yo sé, que los niños no me ven como alguien atractiva. Antes de ser tapada por la licra, soy tapada por una capa de fealdad. Virginia me pasa y me saluda, tal vez ayer vi a otra persona, es imposible que sea ella. Se cae mi celular y al recogerlo, me doy la vuelta y veo a Virginia sonreír mientras la ven los niños… esto no es posible, ella se da cuenta y me ve con una mirada asesina, me congelo porque no puede ser ella, tal vez la poseyó algo, se acerca a mí y me susurra en el oído.

-Si le cuentas a alguien de lo que viste ayer, te voy a arruinar la vida-. Sonríe y se va, me pregunto quien es la verdadera Virginia. Por un momento me acuerdo de la tarjeta pero ella no puede ser como la tarjeta, la tarjeta es un pecado impreso para coleccionar, será que Virginia también es un pecado, pero la diferencia aquí, es que ella se deja coleccionar.

-¿Lucy?- Pregunta la maestra, nadie responde, es raro que Lucy llegue tarde.

-Aquí- responde entrando a la puerta, se ve cansada, incluso enferma. Se sienta y recarga su cabeza en la banca, la maestra la ve y prefiere no decir nada, ¿favoritismo dónde?

-Hoy vamos a ver sobre el embarazo-,-lo que pasa, cuando un hombre y una mujer se aman o no tuvieron abstinencia-. Lo dice la maestra, con su tono nasal y arrogante. Si no tuviera el anillo en su dedo, tal vez explicaría de una manera diferente el tema.

Lucy se está volviendo más pálida, me acerco a preguntarle si está bien y me dice que sí, pero incluso su tono suena frágil. Cada frase que dice la maestra, es como si apuñalaran a Lucy.

-Cuando una está embarazada, primero que nada se le atrasa el periodo-.

Lucy hace un sonido, como si fuera a vomitar.

-Otro síntoma son las náuseas matutinas-.

Lucy pierde el control y se va corriendo al baño, todos en el salón se quedan callados. Alguien dice -Tal vez ella trae nauseas matutinas- se ríe el resto del salón. Bola de estúpidos, levanto la mano y pido permiso para ir a revisar si todo está bien con ella, la maestra me dice que sí y sigue su clase como si no hubiera pasado nada. Llego al baño y escucho a Lucy llorar mientras vomita.

-¿Todo bien?- le pregunto aguantándome las ganas de vomitar con ella.

-¡¿Suena como si todo estuviera bien?!- Me responde gritando, ya sé que no está bien, sólo lo pregunté por formalidad. Me ofrece una disculpa por estar tan alterada, y me explica que no le ha llegado su periodo, desde hace 2 meses y que los comentarios de la maestra la estresaron.

-¿Pero por qué estarías embarazada, si no lo has hecho?- Le pregunto, mi respuesta es puro silencio, -¿No lo has hecho verdad?- Le vuelvo a preguntar, esperando que me diga que no. Silencio de nuevo, -¿con quién fue?- le pregunto y de nuevo, espero que no sea quien creo, de verdad no puede estar pasando esto.

-Con tu hermano-. Me dice en voz baja,

Pero eso fue hace unos días, no puedes tener los síntomas tan pronto, le digo aun negando la verdad.

No fue la primera vez. Me dice con la voz temblando

Salgo del baño y no puedo creerlo, mi hermano apenas va a graduarse de la prepa, no puede ser papá. Regreso al salón por las cosas de Lucy y le marco a su mamá, para que pase por ella. Le marco a mi hermano también y como de costumbre no contesta. No puedo evitar volver a pensar en la tarjeta, porque si Virginia y Lucy hacían lo mismo, una tiene más control que otra. Será que a Lucy no le quedó de otra, más que dejarse coleccionar.

Se acaban las clases y tarda en llegar mi hermano, pero al fin llega, por un momento pensé que no iba a venir. Me acerco al carro y mi hermano me ve con la mirada de asco, no sé ¿por qué le ofende tanto mi existencia? ese debería de ser problema de él no mío, me subo al carro de copiloto y me dice:

-Ya me regañó papá-, -¿Por qué fuiste de chismosa con él?, me quedo callada, todavía no le cuenta Lucy lo que está pasando, ¿es enserio que su peor problema ahorita es ser regañado por no cumplir su responsabilidad?, ¡¿Por qué?! Me grita. Ya no puedo con su inmadurez es como un bebé en el volante.

-¡Porque el otro día me siguió un viejo asqueroso!- Le respondo gritando.

-¿¡Y ese por qué es mi problema!?- Me grita no puedo con su egoísmo

-¡Porque me tenías que llevar a la casa, pero preferiste irte a embarazar a mi mejor amiga!- Me cubro la boca al gritar eso, no sólo lastimé a mi hermano, pero a Lucy al decir por ella su secreto.

-¿¡Qué!?- me pregunta mi hermano, me vuelvo a quedar callada. No puedo creer que acabo de decirle, -¿¡Qué chingados acabas de decir!? Me grita mi hermano golpeando el volante.

-Lucy está embaraza y es tuyo-, le digo. Ambos nos quedamos callados esperando que el silencio sea un sueño.

-Bájate-, me dice en voz baja, tal vez esta es la primera vez que lo veo vulnerable, por culpa de alguien que no sea mi papá.

-¡No!, hay un viejo en la calle y ya es tarde-, le respondo tal vez ahora yo soy la que tiene el control.

-¡Bájate!, no es mi culpa que uses una falda tan corta-. Me responde gritando, mas ignorante no puede ser. Prefiero irme caminando que lidiar con su berrinche.

Al bajarme le quiero decir algo, pero sólo le va a entrar por un oído y salir por el otro. Mi hermano de verdad es un hombre tan patético, más que miedo me está empezando a dar lástima. Me bajo y ya está el atardecer, tal vez el hombre ya no está. Ya es tarde, camino y veo a Virginia saliendo del bar con un chavo. Si mi hermano piensa que mi falda es corta, que vea la de Virginia, ella está apunto de enseñar el calzón. Me voltea a ver, pero actúa como si no existiera, será que ya se dio cuenta, que no tengo amigos a quien contarles lo que vi. Veo que el hombre ayer sale del bar con una botella, me voltea a ver y lo único que pienso es en correr.

Nunca fui buena en atletismo, desgraciadamente heredé la mala condición de mi mamá. Soy bien frágil y ahora estoy lidiando con las consecuencias de serlo, no importa que tan rápido corra, este hombre me está alcanzando. Me grita algo, pero no lo escucho, lo único que pienso es que tengo que llegar a mi casa pero ya. El hombre lanza su botella a la pared, cerca de mí y lo único que hace la gente es alejarse. ¿Por qué nadie me ayuda?, me he perdido corriendo, estoy en un callejón sin salida emocional y literal. El hombre se acerca, no tengo donde ir, corro al único camino que puedo, pero el hombre me agarra y me tira al piso con él.

Es más fuerte que yo, estúpida falda no protege ni madres, el hombre se distrae bajándose la bragueta y por lo borracho, no sabe cómo funciona su propio pantalón, me quiero levantar, pero su peso es mucho. Me recargo en el piso, si me quedo quieta tal vez esto se va a acabar rápido, nadie me va a ayudar ¿para qué lo intento? Me quedo viendo el piso y veo otra tarjeta, una sucia y rota, la intento agarrar pero me rasguño con algo… la botella que aventó. Tal vez esta sea mi única oportunidad, la agarro, me acuerdo lo que me preguntó la maestra, -¿Cuál es el mejor método de anticonceptivo? pregunto en voz baja, él me voltea a ver confundido y pregunto de nuevo -¿Cuál es el mejor método de anticonceptivo?-, se confunde y antes de que me pueda responder, con la poca fuerza que me queda, levanto la botella y veo la tarjeta fijamente. No me voy a dejar coleccionar, -abstinencia- digo viendo como cae sin aire al piso.

Me acerco por la tarjeta y la limpio, no se quién las tira o porque, pero me están dando control de algo… mi secreto. Llega la policía y lo único en lo que pienso, es como voy a esconder esta tarjeta.

—¿Por qué lo hiciste Lily? Me preguntó mi mamá con su típica mirada de decepción, mientras me arregla el collar del vestido. Odio este vestido, odio su tono frágil porque está fabricado, odio que sabe la respuesta, pero no la quiere aceptar. Creo que una parte de ella, espera que le responda una mentira, que le diga: -soy inocente, yo no hice nada-, aun así ambas sabemos la verdad…


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